Desarrollo socioemocional del niño de 0 a 3 años

Desarrollo emocional y social temprano
Una perspectiva  del desarrollo emocional
Desde bebes pueden manifestar  cinco expresiones  emocionales definidas: interés, sorpresa, alegría, enfado y miedo (Johnson et al 1982).
Manifestar emociones: el desarrollo y la regulación de las expresiones emocionales
Carroll Izard   a estudiado  las expresiones emocionales de los niños  pequeños, mediante  la grabación   en video de sus  respuestas  a hechos .La  emoción experimenta este a partir de la expresión facial  que muestra el niño.
Las emociones de este tipo no son su manifestación sino lo que las provoca en el fondo, inseguridad o miedo o soledad. Podemos llegar hasta los niños, pero realizando un proceso de escucha activa, pues ellos no siempre son capaces de expresar con palabras lo que sienten.
Es probable que los sonidos  suaves y los elementos  visuales  nuevos provoquen  sonrisas y miradas  de interés , mientras  que una inyección  y otros estimulos  dolorosos  provoquen aflicción en un niño pequeño y enfadado  en uno nmayor (Izar, Hembree y I luebner 1987) Cuando el niño crece todo él es emotividad, y sus expresiones explosivas de rabietas, gritos o enfados, son naturales. Y más que conductas que hay que reconducir o controlar, debemos pensar que significan algo y que pueden esconder, sobre todo si son exageradas, un sufrimiento emocional que solamente de esta forma están sabiendo sacar fuera .
La expresión facial permite la comunicación, adecuación y regulación de las emociones dentro del contexto social.. El rostro, por ser en muchas ocasiones el reflejo de nuestras emociones, también lo es en cierto grado de nuestra conducta y cognición. En este sentido, la capacidad de discriminar las emociones a través de la expresión facial favorece la seguridad y eficacia de diferentes profesionales, como las fuerzas de seguridad 

 Las emociones negativas nos pueden afectar de muchas maneras. El trabajo y los ejercicios con estas emociones se pueden utilizar de varias formas. Primero es importante que tengas claro el objetivo que estás buscando en cada ocasión que trabajas con tus emociones.
1. Puede ser que alguna vez en alguna situación hayas tenido una determinada reacción y te inquiete el no poder comprender por qué la tuviste. Quizá desees entender más al respecto para evitar que vuelva a suceder.
2. Puede ser que siempre tengas una reacción determinada que no deseas o no te explicas frente al mismo tipo de estímulos o situaciones y quieres cambiar esa reacción.
3. Puede ser que en general tiendas
 una reacción determinada que no deseas o no te explicas frente al mismo tipo de estímulos o situaciones y quieres cambiar esa reacción.
3. Puede ser que en general tiendas a tener algún tipo de reacción emocional “negativa” en particular (como miedo, enojo, etc.) ante muy variados estímulos o situaciones y sientas que ese aspecto de tu personalidad (enojón, miedoso, chillón, etc.) no te es agradable por la frecuencia que sucede y quieras transformarlo.
4. Puede ser que en general sientas que eres víctima de muchas emociones diferentes negativas que veas que tu personalidad es de tipo muy voluble y quieras cambiar hacia una manera más estable de responder.
Desde este punto de partida se mantuvieron el miedo y la cólera, y se agregaron la alegría y la tristeza, cuatro emociones que poseen también los mamíferos superiores, y quedó entonces conformado un cuadro de cuatro emociones primarias, con su respectiva variedad de manifestaciones:
1. Cólera: enojo, mal genio, atropello, fastidio, molestia, furia, resentimiento, hostilidad, animadversión, impaciencia, indignación, ira, irritabilidad, violencia y odio patológico.
2. Alegría: disfrute, felicidad, alivio, capricho, extravagancia, deleite, dicha, diversión, estremecimiento, éxtasis, gratificación, orgullo, placer sensual, satisfacción y manía patológica.
3. Miedo: ansiedad, desconfianza, fobia, nerviosismo, inquietud, terror, preocupación, aprehensión, remordimiento, sospecha, pavor y pánico patológico.
4. Tristeza: aflicción, autocompasión, melancolía, desaliento, desesperanza, pena, duelo, soledad, depresión y nostalgia.
Las emociones primarias suelen estar acompañadas de claros indicios físicos. Cuando usted está deprimido/a, su cuerpo se moviliza (o se desmoviliza) para desconectarse. Y cuando es feliz, su cuerpo se moviliza para asumir compromisos y acciones positivas. Se activan determinados músculos para apoyar ciertas acciones, y su cerebro envía mensajes especiales a sus glándulas y a su sistema nervioso autónomo (que regula los órganos sobre los cuales usted no ejerce control voluntario, como el corazón y el estómago).

LAS EMOCIONES SECUNDARIAS
Los niños comienzan a manifestar emociones secundarias  (o complejas)  como turbación, la vergüenza, la culpa, la envidia y el orgullo.
Estos sentimientos  a veces  se denominan emociones autoconscientes, porque cada una implica cierto daño o mejora del sentido del yo.
 Izard, por ejemplo, describe la ansiedad como la combinación del miedo y de dos emociones más, que pueden ser la culpa, el interés, la vergüenza o la agitación.Los padres por supuesto  , pueden  ejercer clara influencia  en la experiencia  y exprecion  de las emociones  autoevaluativas del niño. (ALESSANDRI Y LEWIS 1992)
Es interesante  señalar que los niños  de un año a dos añoa y medio y los que están en edad preescolar suelen  manifestar emociones  autoevaluativas  solo cuando se halla presente un adulto para observar  su conducta(Harter y Whistesell)
Para entender los sentimientos de los demás, hay que entender primero los propios así como nuestras necesidades y deseos, ¿qué cosas personas o situaciones nos causan determinados sentimientos? ¿Qué pensamientos generan las diversas emociones? ¿Cómo nos afectan y qué consecuencias y reacciones propician? Estas y otras preguntas han generado que el presente trabajo este enfocado al desarrollo de la autonomía y la autorregulación emocional de los niños durante las actividades, lúdicas e intelectuales del primer año de primaria para su integración social. Percepción y expresión emocional. Se trata de reconocer de manera consciente qué emociones tenemos, identificar qué sentimos y ser capaces de verbalizarlas. Una buena percepción significa saber interpretar nuestros sentimientos y vivirlos adecuadamente, lo que nos permitirá estar más preparados para controlarlos y no dejarnos arrastrar por los impulsos.
·       Regulación emocional, o capacidad para dirigir y manejar las emociones de una forma eficaz. Es la capacidad de evitar respuestas incontroladas en situaciones de ira, provocación o miedo. Supone también percibir nuestro estado afectivo sin dejarnos arrollar por él, de manera que no obstaculice nuestra forma de razonar y podamos tomar decisiones de acuerdo con nuestros valores y las normas sociales y culturales. Estas cuatro habilidades están ligadas entre sí en la medida en que es necesario ser conscientes de cuáles son nuestras emociones si queremos vivirlas adecuadamente.


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